Por Mg. Prof. Andrés Dimitri · Publicado el · Lectura: 5 min
Por primera vez en más de veinte años, el mundo tiene una nueva respuesta a una pregunta que parece simple pero que nunca lo fue: ¿qué es una enfermera? ¿Qué es la enfermería?
En junio de 2025, el Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) lanzó en Helsinki las definiciones actualizadas de “enfermería” y “enfermera”, producto de un año de trabajo riguroso, global y profundamente participativo. No es un documento burocrático. Es, en palabras de su director general Howard Catton, la expresión de que la enfermería es humanidad en acción.
Por qué importa definir lo que somos
Puede parecer un ejercicio abstracto. Pero las palabras que usamos para nombrar una profesión determinan cómo se la regula, cómo se la financia, cómo se la valora y cuántas enfermeras habrá disponibles para cuidar a quienes más las necesitan.
La definición anterior, vigente desde 2002, ya no alcanzaba para describir lo que las enfermeras hacen hoy. No contemplaba su rol en el liderazgo de sistemas de salud, en la política sanitaria, en la respuesta a pandemias, en la salud comunitaria, en la sostenibilidad ambiental. Tampoco había sido construida con las voces del mundo entero.
Esta lo fue.
Un proceso sin precedentes
Para llegar a estas definiciones, el CIE convocó a cientos de enfermeras de todo el mundo: directoras de hospitales y estudiantes, reguladoras y académicas, enfermeras indígenas y representantes de pacientes. Se utilizó un método Delphi modificado durante siete meses, con cinco rondas de revisión iterativa. Participaron asociaciones nacionales de 57 países, grupos de expertos en educación, reguladores internacionales y el público general a través de encuestas en línea.
El resultado fue una definición construida desde adentro de la profesión, no impuesta desde afuera.
Qué dicen las nuevas definiciones
La nueva definición de enfermería la describe como una profesión dedicada a defender el derecho de todas las personas al más alto nivel posible de salud, mediante cuidados colaborativos, culturalmente seguros y centrados en las personas. Agrega algo que la anterior no decía explícitamente: que la enfermería aboga por entornos seguros y sostenibles, que está comprometida con la justicia social y con un futuro mejor para la humanidad.
La nueva definición de enfermera es igualmente ambiciosa. Describe a una profesional formada en los conocimientos científicos, las habilidades y la filosofía de la enfermería, regulada para ejercer según códigos éticos establecidos. Una enfermera que promueve la salud, previene enfermedades, protege la seguridad del paciente, alivia el sufrimiento, facilita la recuperación, defiende la dignidad a lo largo de toda la vida y al final de ella.
Y además: lidera, educa, investiga, innova, diseña políticas. Trabaja en hospitales y en comunidades, en escuelas y en gobiernos, en la primera línea de emergencias y en los más altos niveles de decisión.
Por qué esto conecta con lo que ya sabemos
Quienes leen este blog conocen bien la brecha entre el trabajo real de enfermería y el trabajo reconocido. Saben lo que significa tomarse la presión en dos minutos y que nadie vea las diez decisiones que ocurrieron en ese tiempo. Saben lo que cuesta acompañar a alguien en el momento más difícil de su vida, y luego seguir al próximo cuarto.
Eso que no se ve, ahora tiene nombre institucional.
Las nuevas definiciones reconocen explícitamente el trabajo emocional, la vigilancia clínica, la toma de decisiones complejas, la coordinación invisible, el conocimiento incorporado que permite detectar que algo no está bien antes de que los signos vitales lo confirmen.
La proximidad al paciente, que algunos querían minimizar para no eclipsar las contribuciones intelectuales de la enfermería, quedó reconocida como uno de sus rasgos más distintivos. Es esa cercanía la que genera vínculos de confianza únicos, la que permite a las enfermeras ser, como describió el CIE, el aglutinante del sistema de salud.
Las implicancias prácticas
Estas definiciones no son solo palabras. Tienen consecuencias concretas.
Para los sistemas de salud, ofrecen un marco unificado para calcular necesidades de personal, no en base a tareas visibles sino a complejidad real. Para los reguladores, establecen con claridad quién es una enfermera y en qué se diferencia de otras figuras de cuidado. Para los educadores, orientan los currículos hacia una formación que integre ciencia, arte, ética y responsabilidad social. Para las enfermeras mismas, proveen un lenguaje para nombrar y reclamar el valor de lo que hacen cada día.
Y para quienes toman decisiones de política sanitaria, salud pública, economía y cambio climático, estas definiciones instalan a la enfermería como interlocutora legítima en conversaciones que hasta ahora ocurrían sin ella.
Lo que sigue
El CIE prevé que la definición de enfermería se mantendrá vigente al menos veinte años. La de enfermera requerirá monitoreo continuo, porque la práctica evoluciona.
Pero el trabajo más importante ocurrirá a nivel local. Estas definiciones son un piso, no un techo. Su impacto dependerá de que cada asociación nacional, cada institución formadora, cada regulador y cada sistema de salud las adopte, las traduzca a su contexto y las use para tomar mejores decisiones.
Concluyendo
Virginia Henderson, la primera gran teórica de la enfermería, dijo en 1991 algo que aún resuena: “Es evidente que una profesión cuyos servicios afectan a la vida humana debe definir su función.”
Ochenta años después, la profesión volvió a hacerlo. Con más voces, más perspectivas, más rigor y más urgencia que nunca.
Porque lo que las enfermeras hacen no es solo tomar la presión.
Es anticipar, prevenir, coordinar, sostener, acompañar, liderar y defender.
Y ahora, por fin, hay palabras oficiales para decirlo.
White, J., Gunn, M., Chiarella, M., Catton, H., Stewart, D. (2025). Actualización de las definiciones de «enfermería» y «enfermera». Informe final del proyecto, junio de 2025. Consejo Internacional de Enfermeras.
