Prescripción de antibióticos para infecciones urinarias por enfermeras en España: claves legales y científicas

El debate sobre si el personal de enfermería en España debe indicar y dispensar tratamientos para la cistitis o la pielonefritis no es solo una cuestión de competencias profesionales; es un análisis profundo que cruza el marco regulatorio jurídico con la evidencia científica sobre seguridad del paciente y resistencias antibióticas.

1. Marco Legal y Tendencias en el Contexto Europeo

España se sitúa actualmente en un grupo de 13 países europeos que permiten una prescripción enfermera limitada y bajo protocolos estrictos. A diferencia de modelos de “prescripción plena” como los de Reino Unido, Países Bajos o Irlanda —donde las enfermeras especialistas prescriben con autonomía casi total—, el modelo español busca un equilibrio entre la agilidad del sistema y el control médico (Maier, 2019).

La reciente reforma que permite a las enfermeras manejar cistitis simples en mujeres es un avance en la estrategia de task shifting (reparto de tareas). Según Castro-Sánchez et al. (2020), este cambio no solo busca descongestionar las consultas médicas, sino que integra a la enfermería en el Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN), promoviendo un uso más racional de los fármacos.

2. Evidencia Científica: El Desafío de la Resistencia Antimicrobiana

Las infecciones del tracto urinario (ITU) son una de las causas principales de consulta, pero también un foco crítico de prescripción inadecuada. La literatura científica arroja datos preocupantes que justifican la necesidad de una formación rigurosa:

  • Sobretratamiento en residencias: Estudios en Europa indican que hasta el 68% de los antibióticos para ITU en centros de mayores se recetan a pacientes sin síntomas claros (Rothe et al., 2022). En EE. UU., esta cifra alcanza el 77% al no cumplirse los criterios clínicos de McGeer (D’Agata et al., 2018).

  • La eficacia de la intervención: Sin embargo, cuando se implementan programas de stewardship (gestión responsable), la tasa de prescripción innecesaria cae a la mitad sin que aumenten las complicaciones o la mortalidad (Cox et al., 2021).

3. El Valor de la Decisión Clínica Enfermera

En el día a día, especialmente en residencias, la enfermera actúa como el “nodo” del proceso. Es quien detecta la disuria o la fiebre y decide cuándo alertar al médico. Un estudio experimental demostró que el juicio clínico de estas profesionales suele centrarse en síntomas legítimos y relevantes, lo que respalda su capacidad para manejar casos no complicados bajo protocolos definidos (Hartman et al., 2021).

4. Beneficios y Riesgos: El Dilema del Acceso al Tratamiento

La prescripción enfermera presenta una dualidad que el derecho sanitario debe resolver:

Beneficios Potenciales Riesgos y Necesidad de Control
Acceso Rápido: Reduce esperas y previene que una cistitis derive en pielonefritis por falta de tratamiento (Gágyor et al., 2015). Uso Inadecuado: Riesgo de tratar bacteriurias asintomáticas, lo que genera resistencias y efectos secundarios.
Resultados Comparables: Las enfermeras suelen mostrar una mayor adherencia a las guías clínicas que los médicos en patologías leves (Castro-Sánchez et al., 2020). Estrategias Fallidas: El uso de analgésicos o fitoterapia en lugar de antibióticos reduce el consumo de fármacos, pero aumenta el riesgo de complicaciones graves (Gágyor et al., 2015).
5. Propuesta de un Modelo Equilibrado para España

Para que el sistema funcione, la evidencia sugiere un modelo intermedio que combine la autonomía con la seguridad:

  1. Habilitación Protocolizada: Permitir la prescripción de antibióticos de primera línea (como fosfomicina o nitrofurantoína) solo en mujeres con síntomas específicos y sin factores de riesgo (Cox et al., 2021).

  2. Derivación Obligatoria: Casos de fiebre alta, dolor lumbar (sospecha de pielonefritis), embarazadas o pacientes inmunodeprimidos deben ser remitidos siempre al médico.

  3. Auditoría y Formación: La competencia legal debe ir ligada a una formación acreditada y a un seguimiento sistemático de lo que se prescribe.

Conclusión

Limitar totalmente la capacidad de la enfermería para tratar ITUs sencillas podría ser un error que afecte la salud de las pacientes por demoras evitables. No obstante, una apertura sin controles sería irresponsable frente a la amenaza global de las superbacterias. El camino hacia adelante requiere protocolos claros, formación avanzada y una colaboración interdisciplinar donde la enfermera sea una aliada estratégica en la seguridad del paciente.

Referencias :

  • Castro-Sánchez, E., et al. (2020). Nurse prescribing of antimicrobials in Western European countries.

  • Cox, K., et al. (2021). Antibiotic stewardship interventions in nursing homes: A systematic review.

  • Gágyor, I., et al. (2015). Ibuprofen versus fosfomycin for uncomplicated urinary tract infection in women: randomized controlled trial.

  • Maier, C. B. (2019). Nurse prescribing of medicines in Western European countries: An overview.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *