Coqueluche en Argentina: claves de las nuevas guías de vigilancia, prevención y control (2025)

La coqueluche (tos ferina) ha reemergido como un problema de salud pública relevante en Argentina y la región de las Américas. Frente al aumento sostenido de casos durante 2024–2025, en un contexto de descenso de las coberturas de vacunación, el Ministerio de Salud de la Nación actualizó la Guía de Vigilancia, Prevención y Control de la Coqueluche con el objetivo de fortalecer la respuesta sanitaria, proteger a los grupos más vulnerables y optimizar las estrategias de control.

 

1. Una enfermedad prevenible, altamente transmisible y persistente

La coqueluche es una infección respiratoria aguda causada principalmente por Bordetella pertussis, con un alto número reproductivo básico (R₀) que puede alcanzar valores similares al sarampión en poblaciones no vacunadas. Aun con coberturas superiores al 85%, el agente continúa circulando, lo que explica la persistencia de brotes y la necesidad de vigilancia activa permanente.

Un aspecto clave que refuerza la complejidad del control es que adolescentes y adultos suelen presentar formas leves o paucisintomáticas, actuando como reservorios y fuente de infección para lactantes, el grupo con mayor riesgo de enfermedad grave y mortalidad.

 

2. Situación epidemiológica: alerta regional y aumento de casos en Argentina

La guía se enmarca en la alerta epidemiológica emitida por la OPS en junio de 2025, que señala un incremento significativo de casos en múltiples países de la región, asociado a la caída de coberturas vacunales durante y después de la pandemia de COVID-19.

En Argentina, entre las semanas epidemiológicas 1 y 45 de 2025 se notificaron más de 4.400 casos sospechosos y más de 500 confirmados, con mayor impacto en menores de un año, especialmente en lactantes menores de 6 meses. Se registraron fallecimientos exclusivamente en niños pequeños no protegidos adecuadamente por vacunación, lo que refuerza el carácter prevenible de la mortalidad por coqueluche.

 

3. Caída de coberturas de vacunación: el principal factor de riesgo

Uno de los ejes centrales de la guía es el descenso sostenido de las coberturas vacunales, particularmente en refuerzos. Ninguna de las dosis del esquema alcanza actualmente niveles óptimos, con valores especialmente bajos en el refuerzo de los 5 y 11 años.

La guía identifica múltiples causas: dificultades de acceso, oportunidades perdidas, desinformación, reticencia a las vacunas, problemas de comunicación y rotación del personal de salud, entre otras,

 

4. Vacunación: la estrategia más costo-efectiva

La vacunación se reafirma como la principal herramienta de prevención, con especial énfasis en:

Vacunación en el embarazo a partir de la semana 20, considerada la intervención de mayor impacto para reducir la morbimortalidad en lactantes.

Vacunación en el puerperio inmediato si no se aplicó durante la gestación.

Esquemas acelerados en contexto de brote, iniciando la vacunación desde las 6 semanas de vida.

Refuerzos sistemáticos en la infancia, adolescencia y personal de salud en contacto con menores de un año.

 

5. Vigilancia epidemiológica y actualización de definiciones de caso

La guía actualiza la Norma de Vigilancia Epidemiológica, unificando criterios clínicos, epidemiológicos y de laboratorio. La coqueluche continúa siendo un Evento de Notificación Obligatoria, con notificación inmediata ante la sospecha a través del SNVS 2.0.

 

Se incorporan definiciones claras de:

Casos sospechosos (clínica completa e incompleta),

Casos confirmados por laboratorio,

Casos por nexo epidemiológico,

Casos compatibles y descartados, así como criterios precisos para la definición de brotes comunitarios e intrainstitucionales.

 

6. Diagnóstico y laboratorio: oportunidad y calidad

El documento enfatiza la importancia del diagnóstico precoz, destacando:

El aspirado nasofaríngeo como muestra de elección.

El uso combinado de cultivo y PCR con múltiples blancos para evitar falsos diagnósticos.

La serología como herramienta epidemiológica en adolescentes y adultos.

El momento de la toma de muestra es clave para maximizar la sensibilidad diagnóstica y orientar las acciones de control.

 

7. Rol estratégico de los equipos de salud

La guía asigna un papel central al primer nivel de atención, no solo en la detección y el tratamiento, sino también en la promoción de la vacunación, la notificación oportuna, el control de contactos y la sensibilización comunitaria.

El inicio inmediato de antibióticos (macrólidos), el aislamiento respiratorio, la quimioprofilaxis de contactos estrechos y la educación a las familias son acciones clave para cortar la cadena de transmisión.

 

8. Comunicación y sensibilización comunitaria

Finalmente, la guía subraya que la comunicación de riesgo clara, empática y territorializada es indispensable para contrarrestar la banalización de la tos persistente, fomentar la consulta precoz y sostener altas coberturas de vacunación, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad social.

 

La actualización de la Guía de Coqueluche 2025 constituye una herramienta estratégica frente a un escenario de reemergencia de la enfermedad. Su enfoque integral —vacunación, vigilancia, diagnóstico oportuno, manejo clínico y trabajo comunitario— reafirma que la mayoría de los casos graves y muertes por coqueluche son prevenibles, y que el fortalecimiento del rol de los equipos de salud es clave para proteger a la población más vulnerable.

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